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miércoles, 29 de agosto de 2007

Censura Frikitecari

En el Amazon Daily del 28 de Agosto apareció el ránking de títulos con más solicitudes para que se los retire de la biblioteca en EEUU.


En cabeza un libro infantil sobre dos pingüinos macho que crían a un pingüinito. Qué bonito.









The AP reports that And Tango Makes Three, the award-winning children's book inspired by the true story of two male penguins raising a baby penguin, topped the American Library Association's Ten Most Frequently Challenged Books of 2006. (The ALA's definition of challenge is a "formal, written complaint filed with a library or school requesting that materials be removed because of content or appropriateness.") Frequently challenged favorites Of Mice and Men, The
Catcher in the Rye
, and Adventures of Huckleberry Finn fell off the 2006 list, but there were 30% more titles last year than in the previous year--much lower than its peak in the mid-1990s.


Below are the results of the most recent list with their reasons for being
challenged.


And Tango Makes Three by Justin Richardson and Peter Parnell ("homosexuality,
anti-family, and unsuited to age group")
Gossip Girl series by Cecily von Ziegesar ("homosexuality, sexual content, drugs, unsuited to age group, and offensive language")
Alice seires by Phyllis Reynolds Naylor ("sexual content and offensive language")
The Earth, My Butt, and Other Big Round Things by Carolyn Mackler ("content,
anti-family, offensive language, and unsuited to age group")
The Bluest Eye by Toni Morrison ("content, offensive language, and unsuited to
age group")


Scary Stories by Alvin Schwartz ("occult/Satanism, unsuited to age group,
violence, and insensitivity")
Athletic Shorts by Chris Crutcher ("homosexuality and offensive language")
The Perks of Being a Wallflower by Stephen Chbosky ("homosexuality, sexually
explicit, offensive language, and unsuited to age group")
Beloved by Toni Morrison ("offensive language, sexual content, and unsuited to age
group")
The Chocolate War by Robert Cormier ("sexual content, offensive language, and
violence")

lunes, 6 de agosto de 2007

¿Cómo le enseñarán el cuento de Caperucita a nuestros hijos?

Aprovecho la última anotación de Vale para denunciar la estupidez políticamente correcta (también llamada censura, doble moral y puritanismo) y poner un contraejemplo muy edificante: el cuento de Caperucita Roja, pero en la versión de James Finn Garner y sus Cuentos infantiles políticamente correctos (Ed. Circe). Poneos cómodos en las camas (o en vuestros lugares de trabajo) y escuchad el cuento, que debe ser narrado a la antigua usanza, a la luz de un candil y con una voz susurrante. Ni Shrek ni leches: esto es subvertir un cuento.

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Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.
Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana.
De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.
-Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.
-No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.
Respondió Caperucita:
-Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.
Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho.
Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo:
-Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.
-Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.
-¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!
-Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.
-Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!..., relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva.
-Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.
-Y... ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!
Respondió el lobo:
-Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla.
Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal.
Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente.
-¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita.
El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.
-¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neanderthal cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?
Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza. Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.

martes, 24 de julio de 2007

¿Qué son injurias a la familia real, dices mientras clavas en mi censura tu dibujo cruel?

Bodoni's Blog nace con vocación de servicio a la comunidad, así como con propósitos divulgativos.
Una de las primeras y más sensatas reacciones al secuestro del último número de El Jueves apareció en la lista de correos IWETEL, dedicada al mundo de las bibliotecas y la documentación.
Después de extenderse en los fundamentos jurídicos de la orden del juez Del Olmo, un miembro de la lista comentó lo siguiente:

Por cierto, desde el punto de vista bibliotecario esto de tener en los fondos libros infamantes sobre la Corona no es nada nuevo. Incluso la BNE ha llegado a pagar un dinero por unas preciosas acuarelas de los hermanos Bécquer donde Doña Isabel II no sale muy agradecida disfrutando con burros, y otros ministros de la época. Los borbones en pelota en la BNE
Así que si lo vemos como bibliotecarios, es casi nuestro deber guardar publicaciones como estas, ya que la historia de una sociedad y de su afinidad con la Corona se ve en cada una de las publicaciones que se emiten por muy panfletarias que a veces nos parezcan.
Como último decir y reiterando lo dicho la literatura infamante la ha habido siempre, pero yo creo que el hombre ya está lo suficientemente avanzado para todavía detenerse en en cosas como estas.


No sé si todos conocéis el libro de marras. Recuerdo los comentarios que surgieron cuando apareció, en 1991. No llegó a plantearse su secuestro, ni mucho menos, porque lo que más llamó la atención fue la autoría de Los Borbones en pelota.

Bajo el seudónimo SEM se escondían nada menos que los hermanos Gustavo Adolfo y Valeriano Bécquer, que realizaban un retrato nada complaciente de la corte de Isabel II y su esposo, Francisco de Asís, a quien llaman de todo (y nada bonito) y sobre el que circulaba un poemilla satírico que parece bastante esclarecedor:
Gran problema es en la corte
saber si el rey consorte,
cuando acude al excusado,
mea de pie o mea sentado.

Digo lo de nada complaciente por decir algo, porque la verdad es que le daban cien vueltas a la portada censurada de El Jueves. Ni que decir tiene que los hermanos Bécquer no se escaparon a la censura en su momento, pero al menos hoy en día se alaba la valía artística de viñetas como esta:
(Texto de pie de foto, para los cegatos: Carlos Marfori, de pie y con una copa de vino en la mano, observa a Isabel II sentada y con una pierna sobre uno de los brazos del sillón. Sor Patrocinio, en la mesa, está siendo requerida por González Bravo, a quien reclama Francisco de Asís. El padre Claret sodomiza al rey y una pareja de perritos emulan a sus amos formando parte de la fiesta.)

Intentad imaginar esta escena, hoy en día, con otros protagonistas más acordes a los tiempos que corren. Impublicable, ¿verdad?
Más fragmentos de Los Borbones en pelota, aquí.

viernes, 20 de julio de 2007

Revistas prohibidas

Parece que la censura y la destrucción de libros no son privativas de regímenes totalitarios, estados en guerra y sociedades divididas: también se practican en países cuya constitución contempla la libertad de expresión y en los que en teoría se puede hablar de cualquier cosa, siempre que no te toquen a determinadas instituciones. Preguntádselo a los chicos de El Jueves, que acaban de ver cómo les censuraban el último número, por una caricatura que, cierto, no es lo que se dice... eh..., sutil, pero que tiene un mensaje nítido y comprensible.

La noticia es la siguiente:

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El juez de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, ha ordenado -a petición de la Fiscalía- que se retire de los quioscos el último número de la revista satírica 'El Jueves' por un supuesto delito de injurias a la Corona.

El nuevo número de 'El Jueves' muestra en su portada, todavía visible en la web de la revista, la caricatura de los Príncipes de Asturias en una postura sexual explícita que se considera "irreverente".

Concretamente, la imagen muestra a los Príncipes haciendo la postura del "perrito" y junto a un texto con letras de gran tamaño en rojo que reza: "2.500 euros por niño", haciendo alusión a la ayuda que el Gobierno concederá a los familias de los niños que nazcan a partir de ahora.

"¿Te das cuenta? Si te quedas preñada... ¡Esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida!", dice el personaje que representa al Príncipe en la viñeta.

La imagen solo aparece en la portada de la revista. El juez ha pedido que se destruya su molde para que no se pueda volver a reproducir.

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Desde aquí no podemos sino lamentar esta decisión que, como muy bien afirma el director de El Jueves, Albert Monteys, sólo va a conseguir que la viñeta de marras llegue a más lectores, con lo que va a ser peor el remedio que la enfermedad.